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Hoy es un día importante para mí.

Se celebra el día de la felicidad.

También empieza el equinoccio de primavera.

Y yo celebro la vida.

Es mi cumpleaños. 🙂

Y por esa razón estoy haciendo el relanzamiento de mi sitio, aunque me falten muchas cosas aún.

He puesto este título en conmemoración  a las personas que tanto han hecho por esta humanidad. Y porque creo que nuestra vida debe ser precisamente esto: un regalo para el mundo.

Hay mucho por hacer.

Y cada día me despierto con esta convicción.

Más allá de las situaciones que cada uno de nosotros pueda tener.

Hay algo más grande que nosotros mismos y se llama humanidad. Y nosotros somos una parte de ella.

A menudo escucho a las personas decir que quieren un mundo mejor, un mundo en paz.

Amor.

Un mundo en el que no exista guerra, hambre, dolor, enfermedad, odio, etc.

Lloran, gritan, viralizan las noticias tristes, atacan los puntos de vista de otros, se pelean por las elecciones presidenciales, por los errores de los demás.

Justifican las razones por las que lo hacen.

Alardean.

Disparan palabras furiosos.

Y todo lo demás.

Sin embargo, cuando se trata de hacer algo al respecto, muy pocos están dispuestos a hacerlo con el compromiso que se requiere. Y el mundo sigue igual.

Es como estar en una ruleta que no tiene fin.

El punto de todo esto es que estoy segura que sí lo tiene.

Sé por completo que se puede dejar de estar allí dando vueltas sobre lo mismo.

Y que podemos y  – te-  puedes lanzar hacía un juego mejor para todos que no sea poner una carita triste en facebook  o atacar a quién piensa diferente.

Algunos de los que lo hacen pueden estar experimentando que su vida no es tan feliz.

No porque sean malos.

Sino porque al ver la propia vida, ese pequeño universo personal que cada uno construye y del cual cada uno es responsable. Se puede encontrar fácilmente con todo lo que parece estar solamente afuera.

Y esto es lo primero que cada uno de nosotros debe resolver.

Su manera de ver y vivir la vida.

Hemos estado inmersos en este círculo vicioso de repetir lo que nos han hecho aunque no estemos de acuerdo con ello.

Una persona ha sido educada de la manera en la que sus padres fueron educados. Esa persona decide que va a ser alguien diferente con sus hijos y al final se enfrenta al hecho de hacer y decir las mismas cosas. Se enfrenta al hecho de no saber cómo hacerlo de otra manera. De la manera en que quizá le gustaría.

De este modo uno puede ver que la vida no se trata de buenos y malos.

Sino más bien de saber o no saber.

Existe mucha gente buena haciendo tonterías.

Este es el problema.

Y estoy segura que en algún momento estas personas se han preguntado por qué ¿?.

Cómo saber entonces cómo salir del círculo al que pareciéramos estar condenados ¿?

Bueno, a mí solo se me ocurre una respuesta:

Conocimiento

Conocimiento es lo que todos necesitamos.

Conocimiento sobre nosotros mismos y sobre las razones por las cuales actuamos del modo en que lo hacemos.

Y no se valen sustitutos.

Existen algunos sustitutos que en nombre del amor y de la ayuda, han hecho más daño que cualquier otra cosa.

El conocimiento es un tema que no tiene que ver con Dios.

Tiene que ver contigo mismo y es tu responsabilidad.

Tú relación con Dios es una cosa.

Tú manera de pensar  y de hacer las cosas es sólo tú responsabilidad.

Y ese es tú trabajo.

De nada sirven la biblia o cualquier libro, las oraciones, la meditación o cualquier gesto de bondad, hacía los demás, si tus ideas y tus acciones siguen estando para hacerte y hacer daño. Aunque no lo quieras.

Esas ideas y acciones son las herramientas con las que creas tú vida.

Tus ideas son tuyas.

Y tus acciones igual.

Tus ideas te llevan a decidir de qué manera actuar.

Incluso en los casos en los que alguien más te dice que hacer, sigue siendo tu responsabilidad por el hecho de aceptarlo y hacerlo.

No existe otra persona que pueda pensar o actuar por ti.

Es una tarea completamente tuya.

Y ese es el sentido más básico de responsabilidad.

Entender que todo lo que existe en tu vida son tus decisiones.

Decisiones que has tomado en base a tus ideas y por las cuales has actuado de manera determinada en cada momento de tu vida.

Y así es cómo ayudas a crear más de esas cosas con las que no estás de acuerdo e incluso luchas por cambiar.

Lo que pasa al final, aunque tengas las mejores intenciones, es que sigues ayudando a que exista más de todas las cosas por las que sientes rabia, tristeza o impotencia. Y te aseguras de mantenerte de regreso a la rueda de donde quieres salirte.

El conocimiento significa poder.

Y el poder te da la capacidad de ayudar.

Y de hacerlo bien.

Si hay algo en este mundo que debamos aprender a hacer de manera correcta es precisamente esa: ayudar.

Esta sí que debería ser una materia obligada en todas las escuelas y universidades del mundo.

Saber ayudar correctamente es la respuesta más acertada al mal llamado amor que en muchos casos se práctica.

Es un conocimiento que sin duda te deja en otro lugar y te saca de la rueda para siempre.

Claro, si es tu verdadero interés.

Si realmente tu meta es que tu vida sea un regalo para el mundo y quieres ayudar a que esta humanidad y este planeta sea un mejor lugar para todos.

A veces se puede pensar que esta tarea implica salir y hacer cosas inmensamente grandes. Y seguramente puede que en algún momento sea así. Que llegues a eso.

Pero la vida es mucho más simple de lo que se nos pueda ocurrir.

Así que el primer paso siempre debe ir dirigido a ti mismo. A revisar que estás haciendo contigo mismo.

Cómo lo puedes hacer ¿?

Observando tus resultados.

Dándote cuenta si lo que realmente tienes te hace feliz porque es lo que tú quieres tener en tu vida.

Los resultados son importantes por eso. Porque siempre te van a mostrar si estás yendo en la dirección correcta.

Y esa dirección sólo la conoces tú.

Por lo tanto tú eres el único que lo puede saber.

Existe mucha confusión con esto porque parte de la educación que hemos recibido de nuestros padres dice que nosotros no sabemos. Y que nuestros padres sí. O una persona con mayor experiencia.

Y esto no es verdad.

Sin embargo, es una idea que ha incapacitado al hombre durante siglos.  Es una idea que te impide confiar en ti mismo y que te lleva a caminar por la vida con la completa inseguridad que lo que estás haciendo no está bien.

Y te castra los sueños.  Y  la capacidad de tener la valentía de lograrlo. Sí, existen casos donde a pesar de esta imposición la persona logra con mucho esfuerzo salir adelante. Pero no es el mejor escenario y más adelante te diré porque.

Claro, nuestros padres han hecho lo mejor que han podido con lo que saben. Y sé que no lo han hecho porque no te quieran.

Hay un hecho que no puedes pasar nunca por alto: no existe algo que esté realmente mal con las personas. Lo único equivocado que alguien puede tener son las ideas.

Eso es lo que hace vital que las puedas identificar.

Y esta idea en la que un padre te dice que el si sabe y tu no tiene un origen en el hecho de que un padre o madre no quiere que te equivoques. Él sabe más que nadie lo duro que puede ser. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la experiencia no necesariamente determina que tú sepas cómo hacerlo mejor después de ello.  O que sepas hacerlo.

El hecho de haber pasado por una situación no necesariamente te da el conocimiento para hacerlo mejor.

Este es un gran mito que sigue viajando por ahí.

Tener una experiencia te da la experiencia. Te da el conocimiento de saber que la manera en cómo lo hiciste no funciona. Pero no te asegura que luego de eso vas a saber exactamente cómo hacerlo bien la próxima vez.

Eso explica porque Thomas Alva Edison realizó diez mil ensayos para tener finalmente una bombilla que funcionara del modo en el que él había imaginado.

Él estaba trabajando para que la bombilla existiera y ese conocimiento no estaba disponible. Él solo contaba con cierto tipo de conocimiento disponible. Y fue el que utilizó en sus investigaciones.

En estos casos el ensayo y error puede resultar necesario.

Pero en otro tipo de situaciones puede resultar agotador. No todo el mundo está dispuesto a pasar diez mil veces por lo mismo. No resulta el camino más divertido para alguien.

Cada situación es distinta y cada persona también.

Y esa es la razón por la que el conocimiento ha sido creado, para darte la capacidad y la habilidad de hacer cada vez mejor algo sin que resulte tan doloroso para ti. Porque puedes desaparecer en medio de tantos intentos. Y el objetivo de la vida es preservar la vida.

Si te das cuenta ahora mismo, todo lo que funciona en el universo está ayudando a que todo lo que hay en él exista.

El conocimiento hace exactamente eso. Te ayuda a existir.

Y a que lo hagas en las mejores condiciones.

Por esa razón cuando no lo tienes, tus resultados pueden ser tan distintos de lo que realmente quieres.

No sé si te ha pasado que intentas, e intentas e intentas una y otra vez que algo pase y no pasa.

No lo logras.

No logras el resultado exacto de lo que quieres.

Y terminas por decirte un discurso aprendido.  Y sí, te conformas.

Pues bueno, para que esto ocurra solo pueden pasar dos cosas:

  1. No lo sabes hacer porque no tienes el conocimiento
  2. El conocimiento que tienes no es el correcto

Cómo lo sabes ¿?

Tus resultados te lo gritan a la cara.

Esta es una de las razones por las que he creado este espacio porque deseo que estés cada vez más cerca del conocimiento que te permite tener los resultados que en verdad quieres tener. Ese tipo de conocimiento que realmente te ayuda a dar los pasos correctos y necesarios para lograr tus metas y tus propósitos.

Que ha sido el fruto de ir por mi vida durante veintiséis años estudiando, investigando y aprendiendo de casi todas las prácticas espirituales que puedan existir. Y que me ha permitido al final, encontrarme con datos muy precisos que tienen la capacidad de ayudarte a crear tu vida.

Tú propio escenario.

Tú propio universo.

Todo empieza y termina contigo. Por eso es tan necesario que tu primer paso sea ayudarte a ti mismo.

Observar tu vida con claridad y sin castigarte.

Puedes aprender aquí como empezar a hacerlo.

Cuando das ese primer gran paso de ser tu mejor amigo y de tratarte de la manera en que estás esperando recibirlo de alguien más. También estas ayudando al mundo. Estas contribuyendo a que haya un ser más feliz, más consciente y con mayor capacidad de dar lo mejor de él a sí mismo y a otros.

Eso es lo que te quiero decir con que no necesitas empezar un movimiento planetario ahora mismo para decir que tu vida es un regalo para el mundo.

Puedes empezar a ser un regalo para ti mismo, es el camino más fácil y más rápido para que también lo seas para el mundo.

Si tú estás bien, el mundo sin duda será un lugar mejor.

Gracias por leer y estar aquí. Me hace muy feliz saber de ti y leer tus comentarios. Puedes compartir este post si crees que puedes ayudar a alguien. Nos vemos aquí o en algún lugar de esta nube o este universo.