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Don’t worry, be happy es el nombre de una canción de  Bobby McFerrin que tal vez has escuchado.

Y si no, aquí la tienes.

 

Es una canción con una verdad simple y profunda a la vez.

 

Todos estamos en el día a día, experimentando la vida de diferentes maneras.

 

De la manera en cómo cada uno lo ha decidido. Sé que esto no puede ser muy fácil de ver cuando no la estas pasando bien.

 

Finalmente, quién puede haber decidido no pasarla bien.

 

Tú quieres ser feliz. Quién no quiere serlo ¿?.

 

Y es así como la felicidad se ha convertido  en una de esas búsquedas incansables.

 

Existen títulos publicitarios incluyen la felicidad cómo un elemento importante ya sea para vender algo o para causar una experiencia.

 

Y funciona, porque todos queremos experimentarla. A la felicidad.

 

Algunas cosas en el mundo tienen éxito por esto.

 

Te garantizan sentir esa felicidad tan anhelada. Aunque sea por un momento. Mientras tomes o hagas esto.

 

Las adicciones vienen con esta falsa promesa.

 

Existe un dato falso con respecto a que la felicidad es momentánea  -no es duradera-. Que se trata de algo pasajero.

 

Y hoy, puedo decirte que estoy segura que nos mintieron. Cómo en muchas cosas más.

 

La verdad es que puedes ser feliz siempre. Pase lo que pase, sea lo que sea.

 

He llegado a la conclusión que la felicidad es un estado natural del hombre.

 

Y creo que es natural porque está allí. Se puede llegar a ella.

 

Sólo entendiendo cómo funciona este juego en el que estamos todos.

Y sin que debas hacer nada extraordinario para vivirlo. Sólo saber que la felicidad está en ti. Que es algo que existe, así cómo respirar.

 

Saber que soy feliz, siempre, ha sido uno de los momentos más significativos de mi vida.

 

Es sentir que estás vivo. Realmente vivo. Y que no existe nada, ni nadie, que pueda alterar eso. Aunque sigas teniendo situaciones que manejar.

 

Y es precisamente aquí donde ser feliz puede resultar tan complejo. Porque puedes asociar tú felicidad a factores externos.

 

Puedes creer que tú felicidad depende de tener dinero.

 

O de estar con una persona en particular.

 

A veces puedes llegar a la conclusión de algo cómo: yo sin él o ella no soy nada.

 

Es impresionante todo lo que puede desatar en una persona este tipo de idea.

 

Y por eso la felicidad, el amor y ayudar han perdido su verdadero valor y significado.

 

Hay quienes ya no cree en ellos porque lo que experimentan no coincide con lo que es en realidad.

 

Y la razón por la cual esto sucede es simplemente porque no cuentas con el conocimiento correcto para lograr que todo lo que deseas coincida con la realidad que experimentas.

 

Tener el conocimiento correcto te ayuda a ser la persona capaz de hacer realidad todo lo que te propones.

 

Tal vez creas que sólo podrás ser feliz cuando logres esto o aquello.

 

Cuando tengas tanto dinero en tu cuenta.

 

La verdad es que he conocido a personas con mucho dinero, más del que te podrías imaginar y simplemente no son felices.

 

La felicidad depende solamente de ti mismo. Y cuando es tu realidad, puedes disfrutar del camino. Puedes sentirla en todo momento, más allá de lo que sea que esté sucediendo en tu vida.

 

Y créeme es muy real que puedes llegar a esto.

 

También puedes llegar a creer que alcanzar una meta es lo que finalmente te hará feliz.

 

Alcanzar una meta es algo muy valioso, siempre y cuando se trate de una meta que has decidido realizar.

 

Terminar algo que te has propuesto tiene un valor impresionante.

 

Aún así, ni siquiera esto te puede garantizar que siempre vas a ser feliz.

 

Ser feliz, en cambio si te puede garantizar que cumplas todas las metas que te propones y es un escenario totalmente distinto.

 

Alcanzar una meta te dice que tuviste la suficiente valentía para llegar hasta allí. Y que ahora puedes tener una nueva meta, si así lo quieres.

 

Y sí, vas a sentirte alegre y emocionado por haberlo logrado. Claro que sí. Es muy satisfactorio. Y si tienes la confianza necesaria en ti mismo, te harás alguien más capaz.

 

Y si no continuas, luego de eso que te queda.

 

La vida es un estado continuo en tiempo presente. No para. Sigue.

 

Una meta es algo que se va quedando atrás con el paso del tiempo.

 

Si te quedas tan solo con eso terminaras diciendo: en 1943 yo hice… y se convierte en una vieja historia.

 

Ser feliz, en cambio,  es algo que puedes abrazar todos los días. Más allá de si estas con alguien o no. Más allá de si tienes cómo pagar la renta o no. Más allá de cualquier cosa.

 

Sé que este tipo de cosas no son la vida ideal de nadie. Pero pasan.

 

Pasan por muchas razones. Principalmente porque crear la vida que tú quieres implica saber hacerlo.

 

Y cómo puedes llegar a ser feliz ¿?

 

Entendiendo cómo causas todo.

 

Y haciendo lo que te haga feliz a ti.

 

Tú eres la única persona capaz de saber que te hace feliz.

 

Las personas que no lo son es porque han tomado decisiones basadas en el resultado del dinero o en la opinión de otros.

 

Eligen, por ejemplo, una carrera porque les va a dar el dinero y sí, lo obtienen, pero no son felices.

 

No es lo mismo producir dinero con algo que te hace feliz, que te emociona, que te eleva. A realizar algo que te hace feliz porque es tu deber hacerlo. Porque te toca.

 

Tener capacidad de pago a lo mejor te puede dar cierta tranquilidad, pero no necesariamente te hace feliz. A menos que tu felicidad sea pagar la renta y ya. Tener lo básico.

 

He tenido la oportunidad de hablar con algunas personas sobre esto y son seres que van por la vida, sintiendo que algo les falta.

 

Y sí, les falta hacer lo que los hace felices. Aunque algunas personas no sepan qué los hace felices.

 

A veces, ser feliz puede implicar deshacer todo o algo de lo que has construido. O de ir haciéndolo poco a poco, paso a paso. Para abrir camino a lo que sí quieres hacer porque te hace feliz.

 

Cada persona es distinta y su proceso también lo es.

 

Esto implica tomar todo. Incluso las relaciones.

 

Una de las mayores causas de infelicidad en las personas es sentirse atrapados en una relación en la que no avanzan, en la que no pueden ser ellos mismos.

 

Están allí, atrapados porque no tomaron la decisión correcta.

 

Porque no saben ser la persona correcta y no tienen a alguien que es la persona correcta para ellos.

 

Y no es que las personas tengan algo malo.

 

Recuerda que lo único equivocado que alguien puede tener son sus ideas.

 

Es porque una relación, al igual que todas las cosas en la vida, se debe saber crear.

Debes saber seleccionar a la persona que es la adecuada para ti. La que puede ayudarte en tus propósitos y a la que tú puedes ayudar en los suyos. Con la que puedes crecer.

 

He estado observando el amor del que se habla en las relaciones y para muchas personas es realmente algo lejos del ideal que cada uno pueda tener.

 

Algunas relaciones parecen verdaderas novelas de terror. Y la gente sigue allí. Aunque no lleve a nada bueno. Aunque sea un infierno para todos. Incluso para los niños.

 

Hay personas tienen una clase de relaciones tan destructivas o incoherentes en las que permanecen por “sus hijos” y ese es el ejemplo que un niño crece observando sobre las relaciones.

 

Por eso, cuando adulto, su conclusión es: esto del amor no funciona y repiten y repiten los mismos patrones de comportamiento o terminan en una confusión peor.

Quieres ser feliz ¿?

 

Entonces haz lo que sea que te haga feliz a ti.

 

Toma decisiones en las que el mayor número de personas se vean beneficiadas.

 

Confronta tu verdad con todas las relaciones que tengas, empezando por ti mismo.

 

Aclara lo que quieres tener en tu vida. Y actúa de acuerdo con ello.

 

La felicidad se encuentra en emprender actividades que valgan la pena y sólo tú puedes determinar cuáles son esas actividades que te hacen feliz a ti.

 

Es algo que le corresponde a cada uno.

 

No puedes hacer que nadie sea feliz, aunque otra persona pueda llegar a creer y convencerte que sí.

 

Empieza a ser feliz por TI.

 

Te aseguro que cuando esto pase vas a encontrar a la persona con la que puedas compartir esa felicidad que ya es tuya. Que ya sabes que está ahí, contigo. Y  vas a poder hacer realidad cualquier cosa que sea la que tú quieres.

 

Hazlo por TI.

 

Gracias por estar aquí.