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He estado reflexionando hoy sobre todas las veces que hemos entrado en el juego de no hacer las cosas que nos hacen felices.

Que hemos abandonado lo que más amamos.

Que hemos dejado de vivir nuestros sueños para satisfacer la idea de vida que otros tienen sobre nosotros.

De todas las veces que hemos cuestionado lo que tenemos:

  • Nuestro trabajo
  • Pareja
  • Aficiones
  • Hijos
  • Carrera
  • Mascotas
  • Ideales

Sólo porque alguien nos ha dicho que no es suficiente para nosotros. Que merecemos más y que debemos ir por otra cosa.

Y sí, a lo mejor, en muchos casos lo hemos hecho porque se nos ha dicho todo esto en nombre del amor, del cuidado y del bienestar que desean esos otros para nosotros.

Es una cadena  que para muchos se mantiene con fuerza de generación en generación.

Por eso: Vive

 

Crea tu propio universo porque si tú no lo haces, alguien más lo hará por ti.

Y créeme no es sencillo vivir contigo mismo cuando eres infeliz y te sientes frustrado aunque no tengas claro por qué ¿?.

O cuando lo sabes o sospechas  y no tienes idea de cómo resolverlo.

Es duro estar atrapado en los muros de tu propia mente.

Si lo has experimentado lo puedes saber mejor que yo.

Vive aunque para otros suene descabellado, aburrido o insolente.

Aunque te condenen con juicios personales.

Y vive de acuerdo a lo que sea más sobreviviente para ti.

A lo que traiga más bienestar a tu vida y a todo  lo que vale y que significa tanto para ti.

Lo digo porque muchas veces es posible que creas que vivir consiste en hacer acciones que te lleven al abismo de la destrucción.

A la calle.

Al abandono.

A la desidia.

A la muerte.

Eso no es vida y es muy fácil de ver.

Vida es todo aquello que te hace feliz.

Que te ayuda a crecer.

Que te permite avanzar en la dirección de tus más grandes sueños.

Es todo lo que te hace tener esperanza por ti, por la humanidad y este mundo.

Es más.

Eso es vida.

Y si tú logras crear eso para ti y se lo puedes brindar a alguien más, estarás más cerca del cielo.

Ríe

 

Amo reír y tú ¿?

Un amigo genio me enseñó que debes obligarte a hacerlo.

Y es un ejercicio vital para mí.

De verdad que es efectivo.

Aunque me esté doliendo hasta el pelo me obligo a reír y es una especie de antídoto mágico.

Claro, es correcto que llores si sientes que debes hacerlo.

Pero no esperes a que el llanto se convierta en depresión.

Ríe, para que puedas observar con mayor facilidad esa enseñanza que te dejó esa experiencia.

El fracaso sólo existe cuando no puedes convertir en experiencia lo que sea que sucedió.

Todas las personas que vivimos aquí hemos experimentado o podremos experimentar la pérdida de algo o de alguien.

Y aunque duele, todo pasa.

La vida está siempre en movimiento.

Siempre avanza.

De ti depende en qué dirección lo haga.

Así que como siempre me digo: mejor reír que llorar.

Entonces, ya reíste hoy ¿?.

Es muy fácil:

  1. Mueve los labios
  2. Lado derecho arriba
  3. Lado izquierdo arriba
  4. Y si te sale, agregale una pelada de muelas.

Vas a ver que no hay mejor remedio para los ratos “malos”.

Ama

 

Ama hasta la médula.

Con todas las ganas.

Con todas las fuerzas.

Con todo tu ser.

Esa es la clase de amor que yo práctico y te lo recomiendo total.

Al cien por ciento.

Que si amas a alguien tal vez no te va a corresponder ¿?

Sí, es verdad. Puede pasar.

Que duele tener que apagar las ilusiones y como en una película inventar algo para “desaparecer” el protagonista ¿?

Sí, es cierto.

El amor es un baile de dos.

Y hay que bailar con quien quiera hacerlo contigo.

De lo contrario lo vas a pasar muy mal.

Te lo garantizo.

El amor es ayuda y ayudar requiere todo de ti.

Sobre todo que sepas hacerlo de verdad.

Cuando no sabes  entras en un espacio, la mayoría de veces, de solicitudes demandantes. En un estado lleno de necesidades.

Claro, hay que hablar y abrir el corazón y la mente y llegar a acuerdos.

Es parte de crear una relación.

Por eso amar es una búsqueda incesante para los seres humanos. Porque es muy probable que no sepamos hacerlo.

Amar no es fácil porque es una construcción de dos que exige que te construyas a ti mismo para estar entero, no perfecto, frente a otro. Y al lado de otro.

No es para estar hoy si y mañana no.

Es para estar ahí, dispuesto.

Por eso la mayoría elige o prefiere tener encuentros ocasionales. O estar cómodos en una relación que acepta fechorías.

Eso resulta muy fácil aparentemente porque quien juega esa clase de juegos desconoce las consecuencias que esto tiene en su propia vida.

Por eso ama a consciencia.

Con honestidad.

Y si te dejan amando, sigue haciéndolo.

Desea lo mejor para esa persona y como consecuencia lo mejor también llegará a tu vida.

Ahora, si tienes a alguien en tu vida, nunca dejes pasar un malentendido.

Acláralo todo.

No se vayan a la cama, sin hablar. Estando mal el uno con el otro.

Y habla siempre con la verdad.

En mi caso yo la prefiero por sobre todo.

Amo la verdad brutal. Y he pasado cosas muy duras de pasar porque prefiero saber en qué lugar estoy, que puedo esperar, pero sobre todo amo poder tener la libertad de elegir sabiendo lo que esa decisión representa para mí.

Por eso si estás dispuesto a darle paso a la honestidad en tu relación debes estar listo para darla y para recibirla.

Aunque las emociones sean parte del proceso.

En mi caso resulta vital tener a alguien con quien poder  hablar abiertamente de todo.

Tener este nivel de comunicación es uno de los tesoros que trae consigo el amorde verdad.

Y siempre: Sueña

 

Con todo tu corazón.

Con toda tu alma.

Suelta la imaginación hasta que no te quede duda de estar en otro mundo.

Sí, ese, el que está en tu interior como una cometa que busca su destino.